Martes, Mayo 28, 2024
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La falsa bandera de los 30 años y el desconocido origen del Estallido Social en Maipú

Pocos lo saben, o quieren recordar, pero en Maipú la verdadera molestia social partió por la falta de seguridad en las calles.

En agosto de 2019, vecinos en La Farfana y Los Héroes de Maipú salieron a marchar en las calles exigiendo “más seguridad” y pidiendo más carabineros para sus barrios.

La seguridad era la principal preocupación de la gente común y corriente que se atrevió a salir a la calle a marchar después de años de silencio.

La lista de 7 puntos de los vecinos del Parque Residencial Santa María de Maipú era la siguiente:

  • Retén móvil permanente
  • Seguridad ciudadana en horarios punta
  • Luminaria
  • Blindaje para el puente del rosal con Isabel Riquelme
  • Cámaras de seguridad 100% operativas
  • Dar vida al canal de la farfana y sitio eriazo avenida la farfana con Isabel Riquelme (Puente).
Vecinos de La Farfana protestando por seguridad en agosto de 2019

Dos meses después vino el estallido del 18 de octubre y todo cambió.

Parece que somos un país que acumulamos rabia, como los volcanes que explotan cada cierto tiempo y sin aviso.

La Plaza de Maipú se convirtió en un campo de batalla y los vecinos preguntaban a diario si había problemas en el centro para poder volver tranquilos de sus trabajos.

Nadie me lo contó, porque estuve reporteando en terreno, intentando respirar las bombas lacrimógenas en la Plaza de Maipú, y conociendo de primera fuente la realidad de los detenidos en la 25 Comisaría de Maipú al final de cada jornada.

Por esos días, apareció la idea de que “no eran 30 pesos eran 30 años”.

En Maipú se hizo una marcha política el 24 de octubre que recorrió toda la Avenida Rinconada hasta llegar a un evento político organizado en el Parque de 3 Poniente.

Fue la marcha más grande de Maipú desde el retorno de la democracia.

Las muertes, los chalecos amarillos y la mala memoria

La mayor tragedia es la pérdida de una vida humana.

Fue el caso de Abel Acuña y Alex Núñez, vecinos de Maipú que murieron en el contexto de protestas sociales y de intervención policial.

El caso más dramático fue el de Maicol Yagual, joven de 22 años de nacionalidad ecuatoriana, cuyo cuerpo apareció quemado en el supermercado Alvi de Avenida Pajaritos y que fue descubierto por una voluntaria de la Cruz Roja de Maipú.

Peritajes en el supermercado Alvi en busca de evidencia

Tuve el triste honor de asistir al funeral de Abel Acuña y de compartir con su familia ese doloroso momento.

Una experiencia que conté en una crónica cuando dirigía el diario La Voz de Maipú: una nota que sigue disponible, aunque el nombre del autor está tachado.

Un síntoma del deseo de algunos de querer borrar una parte de la historia que no conviene contar.

Velatorio día de la muerte de Abel Acuña

Una anécdota explica bien esto.

Días después de la destrucción del metro Plaza de Maipú, un grupo de activistas aseguró haber visto salir a un grupo de carabineros después de “quemar el metro”.

Algunos de estos activistas hoy son altas autoridades municipales y asesores de diputados de gobierno.

No tenían ninguna duda, pero tampoco pruebas. Y hasta hoy algunos siguen creyendo que Carabineros quemó el metro, aunque no se atreven a decirlo públicamente.

Pocos se atreven a reconocer su participación en esos días de octubre, y muchos borraron fotos y opiniones de sus redes sociales de esa época.

Mientras esto pasaba, miles de vecinos libraban una batalla diaria por proteger sus casas.

Así sucedió, por ejemplo, con los vecinos de Jardines de Rinconada, quienes pasaron semanas sin dormir, haciendo turnos con palos para defender sus casas de robos.

Vecinos defendiendo con palos posibles saqueos en barrio Jardines de Rinconada en Maipú

Eran los llamados “chalecos amarillos”, aunque la mayoría no usaba chaleco reflectante, quedaron marcados por ese apodo despectivo.

Al igual que los vecinos de Avenida Sur con calle Carmen, que hacían rondas nocturnas para proteger el supermercado “A cuenta” de los saqueos.

El supermercado queda a un costado de una carnicería, que tenía como único morador a un ex uniformado que cuidaba el local con una pistola cargada. Él mismo se ponía con carne para hacer los asados nocturnos junto a los vecinos en plena calle.

Para esas personas la dignidad no era algo político, era simplemente pelear por conservar el único supermercado que tenían en su barrio.

Esos días se vivieron momentos dramáticos, ya que habían bandas de delincuentes organizadas para realizar saqueos en locales, y con Carabineros casi sin carros policiales para acudir a emergencias.

Luego del caos, llegó el Acuerdo de Paz en noviembre de ese año y la idea de una nueva constitución.

De esa época queda poco y nada, principalmente porque muchas de los voceros más activos del estallido fueron electos o terminaron en altos cargos municipales y de Gobierno.

Todo lo dicho contra Carabineros, contra los 30 años, contra los tratados comerciales, contra las cocinas políticas, quedó guardado en un cajón que nadie quiere abrir.

Tras el estallido social, elegimos nuevos alcaldes, nuevo presidente y vamos por un segundo intento de una nueva constitución.

Es válido preguntarse, si después de todo esto somos hoy un país más seguro que hace cuatro años, cuando comenzaron las protestas de Maipú en agosto de 2019.

Sobre todo, ojalá reflexionar sobre cómo el desorden y la violencia siempre terminan perjudicando de peor manera a los más pobres.

Los ricos y los políticos siempre encontrarán una manera para caer parados.

En un mundo donde se castiga el pensar distinto, en Prensa Poniente fomentamos la diversidad e ideas. Las opiniones enviadas a contacto@prensaponiente son siempre a título personal y, afortunadamente, no siempre coinciden con la línea editorial de nuestro medio.

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