Martes, Agosto 25, 2026
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Lecciones del Viejo Oeste para Chile: Seguridad, Migración y Democracia

Las calles de Chile comienzan a parecerse peligrosamente a los pueblos sin ley del viejo oeste americano. Mientras algunos minimizan el temor ciudadano ante la creciente delincuencia, la realidad muestra barrios acosados por portonazos, narcotráfico y violencia constante.

Como en las películas de vaqueros, las calles de las poblaciones se parecen cada vez más esos pueblos del lejano oeste, donde mandaba el que tenía la pistola más larga.


Hubo un tiempo entre 1890 y 1895, cuando EE.UU. tuvo que imponer la ley con mano dura porque los territorios se llenaron de bandidos que burlaban a la policía, escondiéndose en acantilados o, en última instancia, escapándose por la frontera a México.

Con bandidos asolando los pueblos y una policía sobrepasada, EE.UU. tuvo que recurrir a pagar recompensas, para premiar a quienes mataran a asesinos, y ladrones.

¿Cuán lejos estamos en Chile y Latinoamérica de esto?

Son tiempos difíciles no solo en Chile, también en EE.UU. y Europa. La migración no controlada desde países menos desarrollados y el narcotráfico, amenazan la paz social que las democracias occidentales tardaron décadas en construir.

Al igual que en el Viejo Oeste, los bandidos deambulan de pueblo en pueblo, buscando donde hacer sus fechorías.

Los choros chilenos se van a Europa, los sicarios venezolanos vienen a Chile. Para estos villanos, más democracia es igual a más debilidad.

No toda migración es mala, sin embargo, cuando ésta ocurre sin control, también trae lo peor de los países.

Aquí la ingenuidad es un pecado imperdonable, como quienes repiten el mantra “que ningún ser humano es ilegal”.

Fuente: EMOL

Estas mismas personas que predican la solidaridad, son incapaces de recibir un migrante en sus cómodas casas.

Al igual como los hijos de padres pobres que lograron un mejor pasar, nuestra Democracia ha creado ciudadanos débiles, más preocupados de encontrar sus identidades, más interesados en donde salir a comer este fin de semana, que de cuidar sus fronteras.

No serán ellos quienes detengan a psicópatas sin miedo a violar por placer, o degollar por dinero.

Frente a esto, quedan pocas opciones. Elegir un sheriff igual o más duro que ellos, que los persiga y castigue con la misma dureza con la que ellos actúan.

O bien. Armarnos nosotros mismos y enfrentarlos.

Sea como sea. O termina mandando “La Ley”, o al final termina mandando el más choro de cada barrio.

Ninguno de estos caminos será “bonito”.

Ni a Hitler, ni a Musolini, ni a Gadafi, ni a Pablo Escobar, ni a los Hermanos Pincheira, ni ningún tirano o pandilla asesina ha sido detenido con buena onda y respeto “irrestricto” por los derechos humanos.

Para detener a un monstruo, a veces es necesario contratar uno peor. O convertirse en uno. Al menos por un tiempo.

Mientras eso sucede, recomendamos dos excelentes mini series del viejo oeste disponibles en plataformas digitales. 1833 , y “Sin Dios (en inglés, Godless).

Quizás viendo estas y otras peliculas del lejano oeste, podamos aprender una que otra lección para enfrentar, los duros años, que se nos vienen por delante.

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