Ex tesorera municipal de Maipú confesó millonario robo a través de mecanismo que le permitió retirar el dinero en efectivo desde la caja fuerte de la Tesorería.
Una vida de “ricos y famosos” llevó por varios meses la ex tesorera municipal de Maipú, Karina Daza.
Además de su sueldo que alcanzaba hasta $6.412.138 brutos, con bonos y horas extras incluidas, la tesorera tenía otra fuente de dinero.
Fue ella misma quien confesó en medio de lágrimas: llevaba unos dos meses sustrayendo dinero desde los fondos de la farmacia municipal de Maipú para “destinarlos a gastos personales”.
El miércoles 12 de noviembre de 2025 el Whatsapp de la Jefa de Finanzas de la Dirección de Administración y Finanzas, Paola Lillo, se llenó de mensajes.
Daza estaba con licencia médica, pero pedía una reunión urgente la cual se concretó ese mismo día.
Sentada frente a Paola Lillo y el director, Ernesto Torres, Daza relató en detalle el quiebre sentimental por el que estaba pasando.
La municipalidad ya tenía indicios de movimientos irregulares y ya había un sumario en curso contra la funcionaria.
Al ser consultada por dineros faltantes de la farmacia municipal, Daza se quebró y confesó todo en medio de lágrimas.
El mecanismo para hacer desaparecer 133 millones
Daza inventó un sistema donde daba órdenes a sus “subalternos para que las recaudaciones de las farmacias municipales no fueran ingresadas al sistema municipal al momento de su recepción”, indica la municipalidad en la querella.
Este “retraso” le daba tiempo a Daza para tomar el dinero de la caja fuerte y literalmente “llevárselo para la casa” aprovechando el intertanto en que el dinero aún no era ingresado a la cuenta corriente de la municipalidad.
Al día siguiente de la reunión donde Daza confesó su crimen, revisaron la caja de Tesorería.
Se detectaron $183.056.510 ingresados intencionalmente con retraso.
Si bien una parte de ese monto se pudo regularizar (principalmente las compras a través de débito y crédito), la mayor parte del dinero, que estaba en efectivo, aún no aparece.
En la caja fuerte debían haber encontrado $83.464.990 de ventas por concepto de las farmacias.
Sin embargo, la Secretaria Municipal sólo encontró $5.355.850.
Faltaban $78.109.140 correspondiente al periodo de ventas entre el 15 de octubre y el 4 de noviembre de 2025.
Pero había más.
Más tarde se comprobó que también faltaban otros $55.127.121 que no fueron depositados entre enero y octubre de 2025.
El total del dinero “desaparecido” es de $133.236.261.
Una vida de ricos y famosos
Para justificar sus actos frente a sus jefes, Daza había confesado que pasaba por un difícil momento debido a un quiebre con su pareja.
Se trata de un funcionario de la Dirección de Finanzas de iniciales F.C.A.P., con quien tuvo una compleja relación por más de dos años, marcada por excesos y escándalos.
Un lío extra marital que llevó a este funcionario fuera golpeado por un colega (la ex pareja de Daza), hecho ocurrido dentro de la misma municipalidad.
Esta golpiza y las amenazas que sufrió Daza llevaron a que ella se querellara en contra del agresor (su ex), e incluso a la contratación de un “guardia de seguridad” que velaba por la seguridad de Daza y su pareja al interior de la municipalidad.
Actualmente, el “funcionario golpeado” se encuentra suspendido de sus funciones por el mismo sumario administrativo y se encuentra internado en un centro de rehabilitación.
La relación entre ambos estuvo marcada por una vida de altos gastos y excesos, que no pasó desapercibida en su entorno.
Según relatos de cercanos a la pareja, Daza contaba con un chofer particular que la conducía a ella y a los suyos a todas partes, desembolsando diariamente grandes sumas de dinero.
Hay relatos del pago del dividendo de una hipotecas ajena (a modo de ayuda), la compra de vehículos de alta gama, a pesar de que Daza no contaba con licencia de conducir, constantes compras a domicilio y un viaje al extranjero.
Personas cercanas a la ex tesorera confesaron a Prensa Poniente la presencia de grandes cantidades de dinero en efectivo en su hogar, en una caja fuerte y una pecera que mantenían en el comedor a modo de “sencillo”.
Después de la confesión hecha por Daza, todo se desmoronó rápidamente.
La pareja debieron dejar sus respectivos hogares y se refugiaron en la casa de una funcionaria de confianza.
Allí pasaron una última noche juntos, donde acordaron escapar con destino desconocido.
Daza fue a su casa en busca de ropa con la promesa de encontrarse al día siguiente con él.
Sin embargo, ella no llegó a la cita y desapareció sin dejar rastro.
Actualmente, el caso sigue en etapa de investigación y Daza está imputada por el delito de malversación de caudales públicos.
Según la información de la carpeta judicial, Daza debería estar cumpliendo arresto nocturno, arraigo nacional y prohibición de comunicarse con otros funcionarios municipales.
Sin embargo, el pasado 11 de febrero Carabineros no pudo comprobar que Daza estuviera en su domicilio.
Se desconoce si aún se encuentra en Maipú.
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