La Batalla de Maipú suele enseñarse como el momento decisivo que asegura la Independencia de Chile.
Y lo fue, pero para algunos historiadores se trató del triunfo de un bando sobre otro en una sangrienta guerra civil dentro de la monarquía española.
Durante años, la historia oficial ha presentado la Independencia de Chile como una lucha entre colonos chilenos y el dominio español.
Sin ir más lejos, Bernardo O’Higgins era nada menos que hijo de Ambrosio O’Higgins, quien llegó a ser virrey del Virreinato del Perú, el cargo más alto de la Corona en Sudamérica.
Por otra parte, José Miguel Carrera era oficial del ejército español.
Sirvió en el ejército español durante la Guerra de la Independencia Española contra Napoleón y alcanzó el grado de oficial y participó en campañas reales.
José de San Martín sirvió durante más de 20 años al ejército del Rey, combatió en Europa y también en la Guerra de la Independencia Española, alcanzando el grado de teniente coronel
Como todos los soldados, debieron jurar lealtad al rey, y al tomar el bando de la independencia, podía considerar que traicionaron su juramente.
Una guerra entre “compatriotas del rey”
El historiador Juan Luis Ossa define la primera etapa del proceso como una “guerra civil revolucionaria”, marcada por enfrentamientos entre grupos que, en esencia, compartían el mismo origen político: todos eran súbditos del rey de España.
En esa misma línea, la Academia de Historia Militar sostiene que la Independencia “puede considerarse como una guerra civil entre partidarios de seguir dependiendo del rey de España o constituir una nación independiente”.
Visto así, los soldados que defendieron la corona española en Chile fueron quienes realmente mantuvieron su juramento.
Todo depende de cómo se mire la historia, del lado vencedor o el perdedor.

¿Qué significaba vivir en Chile bajo el imperio español?
A comienzos del siglo XIX, Chile no era un país independiente, sino parte de la monarquía hispánica, específicamente la Capitanía General de Chile.
En ese contexto:
- No existía una ciudadanía nacional chilena.
- Las personas eran consideradas vasallos del rey.
- La lealtad política no era hacia una nación, sino hacia la figura del monarca.
“Todos son, en lo político, vasallos del rey”, sin importar si eran nacidos en América o en Europa, era la realidad jurídica.
La identidad política era distinta a la actual.
Conceptos como “patria” o “reino” coexistían, pero no equivalían necesariamente a una nación independiente como hoy.
¿Qué significaba ser soldado de España?
Ser soldado en esa época no implicaba defender un país moderno, sino servir al rey en lo que se conocía como el “Real Servicio”.
El ejército estaba compuesto por:
- Tropas profesionales enviadas desde otros territorios del imperio.
- Milicias locales formadas por habitantes de Chile.
Esto explica por qué muchos nacidos en Chile lucharon por el bando realista. No se veían necesariamente como “traidores”, sino como defensores del orden legítimo, la tradición o sus propios intereses.
Al mismo tiempo, otros optaron por el bando independentista, impulsados por ideas ilustradas, autonomía política o tensiones económicas.
El resultado fue una sociedad profundamente dividida, donde incluso familias completas podían encontrarse en bandos opuestos.




El rol clave de los mapuche o entonces llamados Araucanos
Uno de los aspectos más complejos y menos difundidos es el papel del pueblo mapuche durante la Independencia.
Lejos de ser un actor pasivo, distintos grupos mapuche tomaron decisiones estratégicas según sus propios intereses.
El historiador Carlos Contreras Painemal documenta que ya en el siglo XVIII existían acuerdos formales entre autoridades mapuche y la Corona española.
En un parlamento de 1772, representantes mapuche declararon su intención de “rendir homenaje al rey de España”.
Durante la guerra, especialmente en el periodo conocido como la “Guerra a Muerte” (1819–1824), varios grupos mapuche apoyaron al bando realista.
¿Por qué?
- La Corona española había mantenido una relación diplomática basada en parlamentos y acuerdos.
- Existía desconfianza hacia el nuevo Estado chileno en formación.
- Defender la alianza con España podía ser una forma de preservar autonomía territorial.
En ese sentido, su participación no fue ideológica, sino profundamente política y estratégica.
En conclusión
Visto así, la Batalla de Maipú no solo fue una victoria militar decisiva.
Fue, sobre todo, el momento en que un conflicto nacido dentro del Imperio español dejó de ser una disputa entre súbditos y se transformó en el origen concreto de un nuevo Estado.
Maipú no niega que la guerra haya tenido rasgos de guerra civil. Al contrario: los resuelve.
Es el punto en que una sociedad dividida, formada dentro del Imperio español, define su destino en el campo de batalla.
Y al hacerlo, transforma una crisis interna en el nacimiento de un país.
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