Martes, Mayo 28, 2024
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Hay hombres que luchan toda la vida: en memoria de Gustavo Garay Vallejos

Gustavo Arturo Garay Vallejos nació el 22 de julio de 1960 en el hogar de una familia humilde.

Su padre Enrique era obrero textil y su madre Yolanda era modista. Gustavo era el cuarto de 5 hermanos, dos mujeres y tres hombres, en una familia con una gran conciencia social.

Su infancia y juventud la vivió en la comuna de La Granja. Su compromiso de vida siempre fue luchar por un país de igualdad y dignidad.

Gustavo había experimentado en carne propia lo que era pasar necesidades y no quería que nuestro pueblo pasara por lo mismo.

Era un hombre crítico, intelectual y estudioso, que no dejaba ninguna pregunta sin responder. Le gustaba el rock y la música anglosajona de los años 80. Decía que esta música lo hacía ser cada vez más pensante, convencido de que el rock desarrollaba el intelecto.

Su esposa y compañera, Patricia Lillo, nos cuenta que en 2016 asistieron juntos a la gran marcha de “No más AFP“, y desde entonces nunca más se detuvieron, apoyando la lucha contra los TAG, defendiendo el agua, SMAPA 100% municipal en Maipú, entre otras causas.

Patricia nos cuenta cómo se conocieron:

“Nos conocimos en 1976, cuando estábamos estudiando juntos. Creamos una amistad, dejamos de vernos y en 1985 nos reencontramos en la parroquia de Los Parrales, donde estábamos en la misma lucha. En 1987, después de solo nueve meses de noviazgo, nos casamos. Tuvimos dos hijos, Pablo y Nicolás, quienes han heredado el legado de su padre. Era un gran amigo, compañero, esposo, abuelo, hermano, tío y yerno”.

Patricia y Gustavo se mudaron a la Ciudad Satélite en 1991, donde crearon lazos de amistad y vieron crecer a sus hijos. En 1995, Gustavo cambió de trabajo y se unió a Patricia en el taller de confecciones que estaban comenzando. Trabajaron juntos por más de 20 años, una forma de vida que los unió aún más.

Un Chile con piso de tierra

Su hermano Juan recuerda que cuando nació Gustavo Arturo, René lo escuchó llorar y dijo “llegó Astudo”, y “la Tere y yo, que éramos mayores, nos reímos”.

Juan nos habló sobre la infancia de Gustavo:

“Cuando nació Arturo, vivíamos en Callejón Ovalle, mis padres arrendaban una pieza con piso de tierra. Solo tenía un dormitorio, el agua había que ir a buscarla a una llave y el baño era compartido por varias familias. Me acuerdo de que cuando Pablo Neruda ganó el Nobel, Arturo dibujó su silueta para un trabajo escolar, era muy bueno dibujando“.

Él cursó su enseñanza básica en la escuela 18 “La Castrina”. Desde pequeño demostró ser un buen dibujante. Durante los años de la Unidad Popular, dibujaba al perro Tevito para sus compañeros.

Uno de los bonitos recuerdos de su hermana menor, Yoly, es que solían ir juntos a ver partidos de baby fútbol en las canchas de la población. Como no tenían dinero para comprar dulces, llevaban pan duro que les duraba todo el partido. Gustavo la llevó a las primeras manifestaciones contra la dictadura. Siendo ella cuatro años menor que él, le había prometido llevarla a una fiesta cuando ella cumpliera 15 años, promesa que cumplió.

Uno de los recuerdos de su hermana mayor, Teresa, es que Gustavo fue muy generoso con ella. Cuando estaba postulando a su casa y les faltaba dinero para completar las 445 UF y necesitaban un aval, Gustavo no lo dudó y les firmó. Por eso, guarda un agradecimiento infinito hacia su hermano.

Su cuñada, Carmen, también lo recordará porque siempre estuvo al lado de su hermano cuando él estuvo muy enfermo. Hoy, tras su partida, volverán a encontrarse.

Gustavo cursó su enseñanza media en la Electrotecnia del Paradero 19 de Gran Avenida.

Siempre le gustó la electricidad y buscar soluciones para problemas domésticos. Después de terminar su enseñanza media, ingresó a la Universidad Técnica del Estado para estudiar Instrumentación Industrial. Durante su tiempo en la universidad, comenzó a participar en grupos juveniles y a comprometerse y luchar sin parar para terminar con la dictadura en momentos muy difíciles.

Más tarde, comenzaron a organizarse territorios a nivel nacional. Fue en esta época cuando Gustavo inició su participación política clandestina y se unió al Partido Socialista. Participó en el grupo Surco y Semilla. Siendo el partido de Allende, hoy en día está bastante alejado de ese proyecto que se quería construir.

En memoria de Gustavo

Se recordará a Gustavo como aquel hombre que jamás quiso el poder, ni la foto. Era solamente un luchador incansable.

Cuando llegó el Estallido Social ahí estuvo, apoyando los viernes en Plaza Dignidad, siempre consecuente, Sus valores y compromiso jamás los tranzo, hasta los últimos días de su vida.

Sus hijos Nicolás y Pablo lo recordarán siempre como un buen papá, preocupado de todo lo que hacían, apoyando incondicionalmente en cada proyecto que se proponían realizar, dispuesto a ir a dejarlos y buscarlos donde necesitaran ir muy comprometido con el desarrollo de sus hijos.

Quienes lo conocimos en la lucha política, recordaremos su voluntad de siempre ayudar a transportar a lxs compañerxs, ir a las compras, imprimir, volantear, pegar chacones.  Siempre fue computín, siempre autodidacta,

En sus últimos días, desde el lecho, manifestó hasta el final el llamado a seguir luchando.

Su canción de despedida es “Seasons In The Sun” de Terry Jacks, que dice más o menos así en español:

Adiós mi amigo es duro morir
Cuando todos los pájaros están cantando en el cielo
Ahora que la primavera está en el aire
Muchachas bonitas por todas partes
Piensa en mí y estaré allí
Teníamos alegría, teníamos diversión
Teníamos estaciones en el sol
Pero las colinas que subimos
Eran solo estaciones fuera de tiempo

Terminamos este homenaje a un hombre que luchó toda su vida con las palabras de Patricia Lillo, su compañera de vida:

“Porque eres pueblo te quiero”

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