Miércoles, Mayo 22, 2024
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Excelente Ambiente Laboral: “poblacional, flaitonga, ladrona y anda a limpiar el baño…”

La reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de Chile de remover a la jueza Jacqueline Garrido Guajardo del Tercer Juzgado de Policía Local de Maipú ha puesto de relieve una preocupación sobre el ambiente laboral y las acciones que se toman para evitarlo o corregirlo. El caso de Jacqueline Garrido, impacta y los detalles no dejan de ser dignos de un sketch “humoristico” pero sin “humor”.

Los detalles de este caso son impactantes y es necesario abordarlos con claridad y objetividad además del respeto a las víctimas quienes sufrieron en este proceso.

Jacqueline Garrido Guajardo, quien asumió como jueza en 2002, ha enfrentado múltiples procesos disciplinarios en los años recientes. Estos incluyen acusaciones de maltrato laboral hacia varios funcionarios del tribunal, así como la dictación de sentencias mientras estaba en licencia médica (si alguien podía hacerlo desde Italia, ¿por qué, desde su casa?). Las medidas disciplinarias impuestas por la corte, como la suspensión de funciones, reflejan la gravedad de las conductas que mencionamos.

Las acusaciones detalladas en el documento que la corte emitió incluyen acciones hostiles como sobrecargas de trabajo a futuras madres, insultos denigrantes como “chancha poblacional” y “flaitonga”, así como humillaciones públicas como obligar a limpiar baños. Estos comportamientos no solo afectaron la salud y dignidad de los funcionarios, sino que también crearon un ambiente laboral disfuncional y tóxico. Puede revisar extracto del documento, (sin los nombres de los afectados) más abajo en la columna.

Antes de leer el extracto del documento, es fundamental reflexionar sobre las consecuencias devastadoras del acoso y maltrato laboral en cualquier entorno profesional, pero especialmente en el sistema judicial donde la imparcialidad y el respeto son pilares fundamentales como lo dictaminan las normas de conducta en estos cargos. Pero además de las medidas disciplinarias, es necesario considerar soluciones preventivas (que incluso pueden partir por uno mismo) y educativas para garantizar ambientes laborales “saludables” (o al menos sin violencia o agresividad) y respetuosos en el futuro.

El detalle del caso

Según indica el documento, el primer procedimiento disciplinario se inició por conductas de maltrato laboral hacia once funcionarios del tribunal durante los años 2019 a 2021, y por dictar sentencias mientras se encontraba con licencia médica. Ambos hechos que, debidamente acreditados, motivaron que se le impusiera una sanción de suspensión de funciones por dos meses, con goce de media remuneración (AD- 1149-22 de la Corte Suprema y Rol Pleno N°3376-21 de la Corte de Apelaciones de Santiago).

La segunda investigación disciplinaria versó sobre conductas de acoso laboral hacia cuatro funcionarios del tribunal de Maipú durante el año 2022, y, acreditados los hechos fundantes de la denuncia, se le impuso la medida de suspensión de funciones por cuatro meses, con goce de media remuneración (AD-615-23 de la Corte Suprema y Rol Pleno N°1942-22 de la Corte de Apelaciones de Santiago).

Dentro de los eventos mencionados, qué fácilmente podrían confundirse con un guion de telenovela mal escrita (o un sketch del club de la comida… si el mismo, el la terrible Jefae), pero que lamentablemente es la realidad, el Tercer Juzgado de Policía Local de Maipú fue el escenario de una saga de maltratos laborales que abarca tres años (al menos lo que nos indica lo expuesto por la corte). Desde sobrecargas de trabajo “sorpresa” para futuras madres hasta acusaciones de ser un potencial vector de VIH por vender almuerzos, las tácticas de humillación de la Jueza “Jacqueline” fueron tan “creativas” como despiadadas.

Los funcionarios se enfrentaron desde comentarios sobre su peso hasta insinuaciones sobre su higiene personal, pasando por cuestionamientos sobre su honestidad y salud mental (pasando a llevar incluso el entorno familiar). Incluso el “acceso al baño” se convirtió en un lujo, no en un derecho… Y mientras que algunos podrían considerar que un test de embarazo es motivo de celebración, aquí se ha usado como la última herramienta de vergüenza.

Esperemos no ver a esta Jueza de la República, en un par de meses más haciendo coach de manejo de equipos o haciendo clases de ética (o dirigiendo una fundación) vinculada a alguna universidad/instituto o dentro de algún organismo público o privado en general.

El extracto

Durante los años 2019, 2020 y 2021, doña Jacqueline Garrido Guajardo realizó de manera reiterada y persistente diferentes acciones hostiles y de maltrato hacia los funcionarios del Tercer Juzgado de Policía Local de Maipú. En particular, se puede apuntar que a una Funcionaria “A” le sobrecargó el trabajo cuando se enteró que estaba embarazada, mientras que a una Funcionaria “B” la trataba de “chancha poblacional”, “flaitonga”, “timadora”, “ladrona”, y la castigaba haciéndole limpiar el baño para denigrarla. De otra funcionaria “C” se burlaba por faltarle una pieza dental y por su sobrepeso, obligándola a hacerse un test de embarazo; al volver de teletrabajo le solicitó que se quitara el traje blanco de protección y se subiera la ropa ya que “la encontraba gorda”. A un funcionario “D” lo humillaba cuestionándole licencias médicas, horario de salida y días administrativos, obligándolo a trabajar días sábados, mientras que a un funcionario “E” lo humillaba tratándolo por el nombre de su cargo, “el archivero”, y se refería a él como “flaite” o que para entenderlo se requería el diccionario “flaitongo”; le decía que como tuvo un padre alcohólico y los patrones se repiten, no podía entrar en los decomisos de alcohol porque se podía perder algo. A otro funcionario “F” le profería groserías y amenazaba con despedirlo, humillándolo frente al resto como cuando trajo almuerzo para vender y le dijo que no lo hiciera porque podía contagiar a los demás con VIH; no lo dejaba ingresar al baño ni tocar las cosas, y enviaba a otros funcionarios a desinfectar su puesto de trabajo. A otra funcionaria “G” la humillaba tratándola de mentirosa que entregaba mal la información, y que si hubiese sabido que tenía un grado de depresión, no la habría contratado; en 2019 le negó el permiso para acompañar a sus hijos en el funeral de su abuela paterna, debiendo usar su horario de colación, y el día de su cumpleaños le dijo que le faltaba una muela y que ella ha echado personas por ese motivo. A un funcionario “H” no le respetaba su horario de salida, amenazándolo con descontarle sueldo por retirarse una hora antes un día sábado. A otra funcionaria “I” le pidió un PCR negativo para poder ingresar a las dependencias del tribunal, y a los dos meses la cambió de funciones enviándola al archivo, tratándola de hedionda y diciéndole que se aleje.

Durante el año 2022, continuó con acciones hostiles y de maltrato hacia los funcionarios del Tercer Juzgado de Policía Local de Maipú, fomentado un ambiente laboral disfuncional que afectó la salud, dignidad e integridad del personal del tribunal. Específicamente, el 21 de abril de 2022 increpó y tildó de mentiroso a otro funcionario “J”, con ocasión del cambio de una instrucción en la forma de entregar el despacho, al extremo que el funcionario tuvo que ir al baño con temblores y vómitos, mientras la jueza instruyó al personal que siguieran trabajando; fue asistido por compañeros y trasladado a la ACHS donde se le diagnosticó un trastorno de adaptación de origen laboral y licencia médica por quince días, mientras la jueza señalaba que el denunciante se había descompensado por consumo de medicamentos psicotrópicos, burlándose de la situación. Respecto de otro funcionario “K”, funcionario con discapacidad cognitiva de carácter leve, la jueza lo trataba de sucio y criticaba su apariencia e higiene personal; quiso aislarlo manteniéndolo en el archivo, y el 28 de abril de 2022 lo envió a teletrabajar sin consultarle ni entregar razón alguna de buen servicio que justificara la decisión, y, cuando volvió presencialmente, la jueza continuó ignorándolo hasta que presentó licencia médica por estrés laboral. Otro tanto con de otro funcionario “L”, secretario del juzgado, a quien cuestionó desde su llegada al tribunal en junio de 2022 por estimar que su nombramiento adolecía de irregularidades; lo hostigaba de diversas maneras tales como no contestar sus correos ni llamados, no le daba instrucciones e instruía a los funcionarios para que no le obedecieran ni le colaboraran en las labores de secretaría, descalificándolo verbalmente delante de todos refiriéndose a él como “este huevón”. Finalmente, de otro funcionario “M”, quien era acosado constantemente mediante maltrato verbal, gritos y recriminaciones, culminando el día 2 de mayo de 2022 en un episodio de gritos y descalificaciones frente al personal y usuarios que derivó en una descompensación con alza de presión y crisis de pánico que fue tratada en la ACHS.”

Cuesta creer que situaciones así puedan ocurrir sobretodo del poder del estado que debe ejercer la prudencia por escencia.

Luego de que este caso aparece frente a nosotros, no nos queda más que comenzar a preguntarnos “¿Quién realmente es la jueza?, ¿Se comportará de manera similar fuera del lugar de trabajo?, ¿Cómo llego a ese cargo?, ¿Llego por cuenta propia?, ¿Por cuanto tiempo estas situaciones ocurrieron? , ¿Esta Jueza, tendrá otros procesos abiertos o cerrados similares?, ¿Habrán casos similares de esta Jueza?, Si los hay ¿Qué pasó con ellos?, ¿cual es o fue su grupo de apoyo dentro de las instituciones?… esperemos que el tiempo, nos permita indagar más a fondo este caso.

Aharon Valdés
Aharon Valdés
Eterno Estudiante!
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