Durante una nueva edición del programa Fuego Cruzado, del canal de Youtube La Trinchera, el mayor en retiro de Carabineros Jorge Aguirre abordó en detalle el operativo desarrollado durante la madrugada en Temucuicui, comuna de Ercilla.
El ex uniformado reveló detalles hasta ahora desconocidos de cómo se organizan los comuneros autónomos y el poder de fuego que mantienen.
Alli fueron detenidas personas que mantenían órdenes vigentes por delitos asociados a drogas, armas y municiones.
Para Aguirre, el punto central no fue solo la detención, sino la decisión de ejecutar una orden que, a su juicio, llevaba demasiado tiempo pendiente.
“Esto debería haberse cumplido hace mucho tiempo atrás. Esta investigación del 2015 que se lleva en adelante y después la formalización que se le hizo a Jorge Huenchullán Cayul respecto al tema de drogas, armas y municiones, era una orden pendiente que daba vergüenza”, comentó el exmayor.
Aguirre sostuvo que el operativo demostró que el Estado sí cuenta con capacidades para actuar en territorios complejos, pero que muchas veces esas capacidades no se emplean por falta de decisión.
“Cuando se tiene la voluntad de dar cumplimiento a la orden judicial, ahí viene lo bueno”.
Según Aguirre, la operación no debe ser leída como un hecho aislado, sino como parte de una secuencia de ingresos recientes a Temucuicui. En la entrevista afirmó que se trataría del tercer ingreso en menos de 15 días, mencionando previamente la llamada “Operación Tridente” y otros procedimientos posteriores.
“Es el tercer ingreso que se hace a la Temucuicui en el mes de mayo, en menos de 15 días”.
Una operación focalizada y de corta duración

Uno de los aspectos que Aguirre destacó fue el carácter acotado del procedimiento. Según su análisis, la operación habría tenido un objetivo concreto: detener a determinadas personas y retirarlas rápidamente del lugar, evitando una permanencia prolongada en terreno.
“Se focalizaron en el cumplimiento de la orden judicial y chao. No interesaba si había droga, armamento, nada. O sea, se sacan estas dos personas que son lo importante, cumplimos el objetivo y nos vamos”.
El exuniformado explicó que este tipo de despliegue busca reducir riesgos, impedir intentos de rescate y evitar una escalada durante el procedimiento.
“Es toque y despegue. Pillaron al que estaban buscando y chao”.
De acuerdo con su versión, el ingreso se habría producido cerca de las 2 de la madrugada, horario que consideró relevante desde el punto de vista operativo.
“Fíjate que todo se echó en la madrugada. La operación de noche fue a las 2 de la mañana. Si tú te das cuenta, todas las demás operaciones son a las 4, a las 5. Pero, ¿por qué a las 2? Porque a las 5 se cambian de domicilio”.
Críticas al manejo político de la seguridad
Aunque valoró el operativo, Aguirre fue duro al analizar por qué procedimientos de esta naturaleza no se habían ejecutado antes. A su juicio, el problema no radica únicamente en la capacidad técnica, sino en la voluntad política y en el temor a asumir costos.
“El tema era de voluntad política”.
También afirmó que, en ocasiones, las autoridades habrían evitado ejecutar órdenes judiciales por temor a las consecuencias políticas.
“Nadie quería asumir los costos políticos, no los costos judiciales, porque juega la orden. La fiscalía ve cómo lo hace con Carabineros, pero después dicen: ‘¿Y si pasa algo?’”.
Aguirre sostuvo que la estructura estatal ha tendido a proteger más los cargos que la misión de restablecer la seguridad.
“El exceso de cuidado por la silla del escritorio es más alto que el trabajo de protección a la gente y mantener la seguridad”.
El exmayor también cuestionó que las autoridades civiles intenten atribuirse procedimientos que, según él, responden a decisiones judiciales y operativas.
“Que no se suba por el chorro si usted nunca vio la orden”.
¿Qué poder de fuego real hay en Temucuicui?




Consultado sobre la evolución de los grupos violentos en la macrozona sur, Aguirre sostuvo que estos han disminuido en número, aunque mantienen capacidad de acción, redes de apoyo y decisión operativa.
Según su estimación, en Temucuicui los grupos más activos serían hoy mucho menores que en años anteriores.
“Antes eran 200 a 250 personas que operaban en la Temucuicui, ahora no pasan los 80”.
El exmayor afirmó que esa disminución no elimina el riesgo, porque los grupos conservan voluntad de confrontación.
“Lo que sí tienen de sobra estos tipos es decisión. Decisión de ir y enfrentar, decisión de atreverse a hacer las cosas”.
Respecto del armamento, Aguirre sostuvo que estos grupos han contado con fusiles y municiones de distintos calibres, aunque aclaró que no operarían como una fuerza regular homogénea.
“Tenían lo clásico, que eran los M16 A1, unos HK G3, uno que otro Kalashnikov”.
También mencionó la aparición de subametralladoras de fabricación artesanal o irregular.
“Ahora último han aparecido muchas subametralladoras hechizas fabricadas en Huilo Huilo”.
Aun así, recalcó que la diversidad de calibres demostraría falta de estandarización militar.
“No tienen un calibre estándar y por lo tanto eso te demuestra que no es una fuerza regular”.
“No estamos acostumbrados a ganar”
Para Aguirre, el operativo tiene una dimensión simbólica importante. En su lectura, puede fortalecer la moral de las fuerzas policiales y demostrar que el Estado sí puede recuperar iniciativa en zonas donde durante años predominó el temor o la inacción.
“Esto es buenísimo y buenísimo que ocurra porque incluso está soltando la muñeca de las tropas especiales y del personal de apoyo sin bajas”.
El exmayor insistió en que Chile no está acostumbrado a ver operaciones exitosas en esta materia.
“Nosotros como Estado no estamos acostumbrados a ganar. Estamos viendo puras perdidas, no estamos acostumbrados a operaciones buenas”.
Por eso, concluyó que el procedimiento debe ser entendido como una demostración de capacidad estatal, pero no como una solución definitiva. Para que tenga efecto sostenido, afirmó, debe haber continuidad, voluntad política, respaldo judicial y conducción profesional.
“Si esto es buenísimo y buenísimo que ocurra, porque incluso está soltando la muñeca de las tropas especiales”.
La operación en Temucuicui, según el análisis de Aguirre, deja abierta una pregunta mayor: si el Estado mantendrá esta línea de acción focalizada y coordinada, o si el procedimiento quedará como un episodio aislado. En sus palabras, la clave no está solo en ingresar a zonas complejas, sino en sostener una estrategia que combine inteligencia, fuerza proporcional, decisión política y cumplimiento efectivo del estado de derecho.
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