Expertos advierten: celulares antes de los 13 dañan salud mental y desarrollo infantil.
Entregar un celular a un niño parece un gesto inofensivo, pero la ciencia dice otra cosa.
Diversas investigaciones confirman que los menores de 13 años que usan teléfonos celulares enfrentan consecuencias graves para su salud mental, su aprendizaje e incluso su desarrollo cerebral.
Antes de los 13, el riesgo se dispara
La revista científica Journal of Human Development and Capabilities advierte que los niños que reciben un celular antes de la adolescencia tienen más probabilidades de sufrir ansiedad, depresión y problemas de autoestima.
“Vemos un aumento en pensamientos autodestructivos y en la irritabilidad”, explicó en profundidad el psiquiatra infantil Joshua Stein para la cadena CBS.
Impacto en la salud mental
Otro estudio del hospital para niños de Bostonreveló que quienes pasan más de tres horas al día en redes sociales duplican su riesgo de desarrollar trastornos psicológicos.
El 46% de los adolescentes encuestados reconoció que plataformas como Instagram los hacen sentir peor respecto a sí mismos.
Tanto es así que el el jefe operativo del Cuerpo Comisionado del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos pidió incluir advertencias sanitarias en estas aplicaciones, tal como en las etiquetas que vemos en Chile con la comida alta en grasas o calorías.
Los niños son los más afectados por este verdadero vicio
Pero este problema no se limita sólo a los adolescentes.
Un análisis publicado en La Tercera mostró que niños de apenas 3 a 5 años que usan pantallas más de una hora diaria presentan alteraciones en la sustancia blanca del cerebro, fundamental para el lenguaje y la memoria.
A esto se suma la advertencia de la Pontificia Universidad Católica de Chile sobre un posible vínculo entre pantallas y síntomas de déficit atencional (TDAH).
Qué pueden hacer los padres
Los especialistas recomiendan retrasar al máximo la entrega de teléfonos celulares.
En caso de que el niño ya lo tenga, expertos sugieren aplicar controles, como fijar horarios (sobre todo antes de dormir) y promover juegos en plazas y al aire libre
También se aconseja conversar abiertamente con los hijos sobre ciberacoso y contenidos dañinos.
A esto hay que agregar que el cerebro del niño no está diseñado para estar expuesto a un número tan grande de estímulos, y las redes sociales están creadas para llevar al máximo la atención de los usuarios.
“Está bien que los niños se aburran y que aprendan a relacionarse cara a cara. Eso también construye su desarrollo”, concluye Stein.
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